Contratar una póliza de mantenimiento anual permite programar visitas periódicas para asegurar el buen funcionamiento continuo del sistema sin importar la temporada.
Abarca torniquetes, chapas electromagnéticas, lectores biométricos (huella o rostro) y paneles de control. Limpieza profunda de los sensores ópticos de huella dactilar para retirar polvo, grasa o residuos que impidan la lectura. Verificación del voltaje en electroimanes y pestillos eléctricos, asegurando que cierren a presión y no presenten zumbidos por falso contacto. Actualización del firmware y depuración de bases de datos de usuarios en el software de gestión para agilizar la lectura de tarjetas y registros. Inspección de fuentes de alimentación, cableado expuesto y baterías de respaldo (UPS) para evitar que el sistema quede inoperante ante cortes de energía.
Incluye la inspección de barreras, plumas automatizadas y lectores de largo alcance (RFID o TAGs). Calibración de los lazos magnéticos (sensores de masa bajo el pavimento) y ajuste de las fotoceldas de seguridad para evitar que la pluma golpee vehículos. Ajuste de tornillería en el brazo de la pluma y pintura antioxidante si el gabinete presenta corrosión por el clima.