Mantenimiento Preventivo (Programado). Se realiza cada 3 a 6 meses para garantizar la operatividad continua del sistema.
Remover polvo, humedad y telarañas de los lentes, carcasas y domos de las cámaras para asegurar una imagen nítida.
Inspeccionar el estado de los cables (coaxial o UTP) y asegurar que los conectores no estén sulfatados ni flojos.
Comprobar que las fuentes de alimentación entreguen el voltaje y amperaje correcto.
Revisar el estado de los discos duros (HDD), asegurando que la capacidad de grabación sea la óptima y que la fecha/hora estén sincronizadas.
Reenfocar lentes y reajustar los ángulos de visión de las cámaras según las necesidades de vigilancia.
En sistemas IP, aplicar actualizaciones de firmware para mantener el sistema protegido contra vulnerabilidades de seguridad digital.
Se ejecuta tras detectar un problema para restablecer el servicio a la normalidad.
Usar herramientas como un multímetro, monitor y probador de CCTV para identificar el origen del problema (cámara apagada, pérdida de video o latencia en red).
Cambiar piezas dañadas como fuentes de poder quemadas, conectores defectuosos, cables rotos o discos duros que han llegado al fin de su vida útil.
Restablecer la conexión a internet para el monitoreo remoto y reparar caídas de señal en cámaras IP.
Reconfigurar parámetros alterados en el DVR/NVR, como la programación de los horarios de grabación y la sensibilidad de detección de movimiento.