Consiste en la instalación de sistemas electromecánicos, motores y sensores que permiten abrir y cerrar accesos de manera mecánica sin intervención manual. Este proceso optimiza radicalmente la comodidad, higiene, seguridad y accesibilidad tanto en hogares como en entornos comerciales e industriales.
Para que el acceso funcione de manera autónoma, segura y eficiente, se integran los siguientes elementos:
Son la fuerza del sistema. Pueden ser de corriente continua para movimientos suaves y precisos, o de corriente alterna e hidráulicos para un uso pesado e industrial.
Métodos para ordenar la apertura. Incluyen controles remotos tradicionales, sensores de movimiento o radares, teclados numéricos, tarjetas RFID o aplicaciones desde el smartphone.
Sensores de presencia y fotoceldas que detienen o invierten el sentido de la puerta si detectan un obstáculo (como un auto o una persona) para evitar accidentes.
Sistema de llave o cable que permite destrabar el motor para abrir la puerta a mano durante un corte de energía.